Destríos, recursos genéticos y biodiversidad para la alimentación y la agricultura.

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De manera habitual salen en conversaciones, en charlas y en discusiones la importancia de los herbicidas para dar respuesta a la necesidad (cada vez mayor) de alimentos que nuestra especie requiere, puede que este argumento sea cierto en ciertos lugares, cultivos o zonas, sin embargo suele pasar por alto la importancia de rentabilizar los cultivos, ya que son increíblemente altas las tasas de desperdicio de producto tanto en los hogares como en el propio cultivo.

Según el Magrama, los hábitos de consumo que se han tenido hasta el momento y la actitud del consumidor en algunas regiones del planeta han conllevado una importante generación de desperdicios alimentarios.

En los hogares, los malos hábitos a la hora de planificar y hacer la compra y una gestión inadecuada de los alimentos conllevan a que se produzcan desperdicios en cantidades importantes, que podrían evitarse.

Se ha constatado que otra de las causas de desperdicio de alimentos en los hogares, es la falta de comprensión de la información indicada en las etiquetas, en cuanto a su conservación o caducidad.

Según el estudio publicado en el año 2012 por la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios (HISPACOP) y avalado por el Instituto Nacional de Consumo (INC), de los 1,3 kg/semana o 76 kg/año desperdiciados por hogar en España (2,7 personas de media), el 20% se corresponden a pan, cereales y productos de pastelería, seguidos de frutas y hortalizas con un 17%. En su mayor parte, más concretamente en un 86%, se trata de alimentos sobrantes de las comidas, siendo igualmente destacable que un 64% son productos deteriorados por su mala conservación o almacenamiento o por el exceso de tiempo.

Las amenazas que apuntan a la diversidad genética son muchas, el cambio climático, la perdida de hábitos naturales, a degradación ambiental, la presión demográfica, los cambios en la demanda de producto, la selección genética,…  La FAO está muy pendiente de este dato y de vez en cuando nos lo recuerda con pequeñas infografías como ESTA.

Los destríos agrícolas pueden suponer entre un 7 y un 10% de la producción final agraria. Como sabéis existen diferentes categorías entre la especial, primeras, segundas… obviamente cada una con un precio. Este porcentaje de destrío es enorme, como muestra os propongo un ejemplo recogido del blog homo agrícola.

Si tomamos como ejemplo el pimiento, el 7% de la producción final, tomando como media 6kg/m, supone 0.42 kg/m. Si tomamos como precio el indicado en la pizarra supone la escalofriante cantidad de 0.075 euros/m, una barbaridad.
Si tenemos en cuenta que este año hay unas 8000 ha de pimiento en Almería, significa 480.000.000 kg, por lo que el destrío será 33.600.000kg, eso mismo, 33 millones y medio de kilos, que si no se comercializaran supondría la reducción de la producción final de 560 ha. 33.600.000 de kilos que no entrarían en competencia con las primeras categorías.

Es simple, sólo tenemos que echar cuentas para ver la cantidad ingente de producto que pasa a ser destrío y en muchísimos casos se pierde… ni tan siquiera va a industria.

Es por tanto un trabajo de todos los consumidores cambiar estos pequeños hábitos, para tratar de favorecer a una industria cada vez más tocada por las regulaciones, los residuos y en definitiva la especialización de un sector cada día más competitivo.

 

 

 

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