¿Son las plantas biocidas la solución a tus problemas de desinfección?

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Roberto Alonso Zamarrón (“Toda un vida dedicada a la agricultura, amante de la naturaleza, creyente en el residuo 0 y de una agricultura sostenible en el tiempo”)

Este artículo trata de arrojar un poco de información sobre esta técnica que, aunque ancestral, se dejó de utilizar y ahora parece que de nuevo vuelve a estar en boga. Las plantas biocidas, en su proceso de descomposición, generan dos subresiduos: materia orgánica y principios activos que controlan patógenos de origen edáfico.Microfauna

Aunque actualmente se trata de buscar la eficiencia en el residuo cero sólo en cultivo, las nuevas tendencias indican que pronto el residuo cero se trasladará también  al suelo, y por ende el uso de nitratos, herbicidas o insecticidas de amplio espectro serán apartados del mercado o al menos restringidos al máximo. La microflora y microfauna del suelo tiene especial relevancia en el cultivo, es por ello que tanto su manejo como su control serán aspectos fundamentales en el devenir de la agricultura mundial.

La adición de materia orgánica al suelo para mejorar la fertilidad y controlar las plagas y enfermedades es casi tan antigua como la agricultura. Se han ensayado una gran variedad de materiales que, como enmienda al suelo, pueden servir para controlar nemátodos, hongos fitoparásitos y malas hierbas (MBTOC, 1997).

Roberto explica que no se trata exclusivamente de enterrar diferentes sustratos, esta práctica ha sido analizada y estudiada profundamente durante muchísimo tiempo. De hecho, es sabido que componentes con alto contenido en Nitrógeno amoniacal (que genera amoniaco) se han utilizado contra nemátodos y también que el extracto de quitosano es útil para el control de diferentes insectos (actúan sobre la quitina). Éstos, son productos con un alto reconocimiento en el uso y manejo del suelo, sin embargo por diferentes circunstancias se han ido olvidando y abandonado en pro de otras soluciones químicas.

¿De qué se trata esta técnica?

De acuerdo a Roberto, esta técnica es sencilla, pero cuanto mejor hagamos los sucesivos pasos mejor resultado obtendremos. La época de siembra se da a lo largo del año menos  en invierno en la zona norte debido a las heladas, hay  que tener en cuenta que el ciclo es de unos 60-75 días desde el nacimiento, por lo cual podemos adecuarlo a cada explotación.

La siembra se hace con una sembradora de cereal dejando la semilla poco profunda, entre 5 y 15 mm. Como cualquier otro cultivo regaremos si fuese necesario y también aplicaremos una cierta cantidad de abono nitrogenado. Hay que tener en  cuenta que a mayor desarrollo vegetativo conseguiremos mayor biomasa y mayor efecto de biofumigación (+ glucosinolatos) Una vez tengamos el cultivo en floración lo que haremos será trocear la planta mediante un pelador, grada de disco, etc.. y  seguidamente enterrarlo en suelo entre 15 y 20 cm aprox. para que el gas el cual se va liberando haga su función de  desinfección. Es necesario que haya humedad en en suelo para que se produzca la reacción química donde se libera el  isocianato.

Por último dejaremos un mínimo de 15 días para hacer un nuevo cultivo.

Más abajo encontraréis la foto de una desinfección con “Mostaza” en Valladolid.

Planta de mostaza en Peñafiel

Planta de mostaza en la provincia de Valladolid.

Beneficio y realidad

Según Roberto los beneficios de la biomasa ya se conocen, pues es una práctica antigua en nuestros campos de cultivo, se mejora la estructura del suelo, aumentamos el nivel de materia orgánica, favorecemos la vida de microorganismos beneficiosos y también evitamos la erosión debido al viento y al agua. Como vemos todo ello es muy beneficioso para nuestros campos, pero si a la vez podemos eliminar patógenos como fusarium, rhizoctonia, pythium…   podría ser una buena alternativa dentro de la rotación de nuestros cultivos, sobre todo si sembramos patatas y hortícolas donde la exigencia es máxima tanto en producción como en calidad.

Estos resultados se pueden conseguir empleando en la siembra para biomasa un tipo de brásica (mostaza), la cual tiene un elevado contenido en glucosinolatos. Estos al ser enterrados en el suelo se produce una reacción química que emite un gas llamado isocianato (ITC) que es el que produce la biodesinfección, este gas es el mismo que el del metam sodio pero le producimos de una manera natural.

Creo que puede ser bastante interesante para la mejora de nuestros campos de cultivo y además teniendo en cuenta todo el tema de reducción de productos fitosanitarios.

Roberto Alonso, se dedica a la agricultura desde hacer más de 20 años, y sin duda es enriquecedor conocer sus experiencias y aportaciones en todo lo relativo a la agricultura y también en lo relativo al residuo 0.

Futuro

He querido “copiar” una parte de una entrevista que hicieron a Antonio Bello, especialista y experto del CSIC donde comentaba las ventajas de la Biofumigación, creo que merece la pena leerlo con detenimiento, puesto que arroja información muy interesante sobre el concepto, el manejo y resultados concretos de esta práctica.

 

Ventajas

En nuestro trabajos hemos comprobado que algunos residuos agrarios tienen acción biofumigante del suelo, presentando una eficacia similar a la de los productos fitosanitarios convencionales, presentando además varias ventajas sobre estos. Los tratamientos no tienen efectos negativos sobre el medio ambiente y la salud de los consumidores, no presentando limitaciones para su utilización en producción integrada e incluso en agricultura ecológica. Estas técnicas pueden tener precios altamente competitivos, principalmente por utilizar subproductos agrícolas cuya comercialización implica procesos sencillos y de bajo coste y porque los aspectos relacionados con la protección de los resultados de estas investigaciones (patentes, modelos de utilidad, etc.) pasan a un segundo término, ya que el control de la técnica depende exclusivamente del control de los residuos.

Los residuos orgánicos procedentes de la agroindustria suelen acumularse de forma incontrolada, con el consiguiente impacto ambiental y un preocupante incremento de problemas de plagas, que pueden tener consecuencias negativas para los cultivos. Paradójicamente, en nuestro país los suelos son deficitarios en materia orgánica, lo que repercute en su degradación, tanto física como biológica. La degradación biológica implica una pérdida de biodiversidad del suelo y con ello de potencial autorregulador de los organismos patógenos para los cultivos. Todo ello da lugar a una dependencia cada vez mayor en fertilizantes y plaguicidas, lo que repercute, no sólo en los aspectos económicos y de calidad de los cultivos, sino sobre todo en una mayor degradación del ambiente.

Los residuos agroindustriales son una excelente fuente de materia orgánica y, en lugar de representar una factor de contaminación ambiental, deben recuperarse mediante procesos sencillos de reciclado para su posterior empleo en agricultura. Es de sumo interés para las empresas agrarias obtener un producto que suponga ingresos adicionales a la vez que librarse de una fuente de contaminación no deseada. Se pueden obtener mejoradores orgánicos de alta calidad a partir de residuos agrarios que incrementen la capacidad productiva de los suelos por controlar organismos patógenos, aumentar la cantidad y calidad de nutrientes asimilables por las plantas, mejorar la estructura del suelo favoreciendo la aireación y permeabilidad, lo que repercute en una mayor eficacia del abonado y en el incremento de su actividad biológica, aumentando su biodiversidad y activando los procesos biológicos que tienen lugar en el suelo.

Futuro desarrollo de la biofumigación

Es fundamental el disponer de una metodología para la optimización y caracterización de los residuos agroindustriales que se emplean en biofumigación, con el fin de normalizar su producción, al mismo tiempo que ofrecer al mercado un producto con garantía sobre su composición, calidad fitosanitaria y agronómica. Ha que tener en cuenta que el uso de los residuos agroindustriales debe realizarse bajo control al objeto de evitar los posibles riesgos de introducción de organismos patógenos para los cultivos y prever posibles daños para la salud humana y el medio ambiente.

Es deseable que la manipulación de los productos utilizados en biofumigación sea mínima, mediante procesos sencillos de bajo coste, que permitan precios altamente competitivos en el mercado. Los productos finales deben dar lugar a una fuente extra de ingresos al sector agrario, con una reducción de gastos, mejora de la rentabilidad y calidad de la producción.

El éxito de las técnicas de biofumigación está en saber integrar esta alternativa de control de los patógenos del suelo en un modelo de producción integrada, siendo una buena alternativa al uso de pesticidas con alto impacto ambiental como el bromuro de metilo, biocida de aplicación al suelo cuyo uso será prohibido debido a su efecto destructor de la capa de ozono estratosférico….”

Espero que esta entrevista y comentarios de Roberto Alonso os parezcan interesantes, si tenéis cualquier duda no dejéis de comentar y trasladar la información a quién os parezca.


Fuente: Entrevista Roberto Alonso, Antonio Bello (Dep. Agroecología CSIC),

http://www.daphnia.es/revista/12/articulo/428/Otros-ejemplos-de-sustitucion-de-pesticidasCASO-PRACTICO-La-biofumigacion-como-alternativa-a-la-desinfeccion-de-suelos

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